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domingo, 24 de junio de 2018

PASERIFORMES FORESTALES: LOS PÁRIDOS



Bajo el nombre de paseriformes forestales encontramos a un gran número de pequeñas aves cuyo hábitat predilecto es el bosque; entre todas ellas, encontramos a los páridos, que constituye una familia de aves compuesta por un pequeño grupo de vistosos pajarillos conocidos comúnmente como carboneros y herrerillos. En la provincia de Segovia podemos observar 4 de las 6 especies de páridos que hay presentes en España: carbonero común (Parus major), carbonero garrapinos (Periparus ater), herrerillo común (Cyanistes caeruleus) y herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus), quedándose fuera del alcance de nuestros prismáticos, el carbonero palustre (Poecile palustris), presente en el tercio norte peninsular y el herrerillo africano (Parus teneriffae), cuya distribución se circunscribe al Archipiélago Canario.

Los  páridos son fáciles de identificar gracias a sus colores llamativos y a sus alegres cantos. En conjunto, presentan una serie de características comunes en lo referente a su biología, ecología y comportamiento, destacando:
  • Su preferencia por habitar en masas boscosas: pinares, robledales, encinares, bosques de galería… o incluso parques y jardines de pueblos y ciudades.
  • Sus hábitos trogloditas a la hora de instalar sus nidos, ocupando con bastante facilidad cajas nido.
  • Sus picos finos y cortos propios de una dieta insectívora, aunque ne invierno, cuando los insectos escasean, suelen consumir frutos y materia vegetal.
  • Son de costumbres inquietas, con un metabolismo acelerado que les obliga a buscar comida constantemente.
  • Llevan a cabo un enorme esfuerzo reproductor, ya que en un año pueden realizar dos puestas y sacar adelante a más de 10 pollos en cada una si las condiciones ambientales lo permiten.


Herrerillo capuchino saliendo de nido instalado en agujero de un pino

DESCRIPCIÓN DE LAS 4 ESPECIES PRESENTES EN LA PROVINCIA DE SEGOVIA

·      Carbonero común (Parus major)

Es el mayor de los cuatro con una longitud de 14 cm y una envergadura de entre 22,5 y 25,5 cm.. Se caracteriza por presentar una coloración amarilla en el pecho y vientre, con una franja longitudinal negra, conocida vulgarmente como corbata, que lo recorre desde la garganta hasta la base de la cola. La cabeza es de color negro con las mejillas blancas. Las alas y la cola son de color azulado y el dorso verde. Es la única especie que presenta dimorfismo sexual, es decir, que es posible distinguir a simple vista el macho de la hembra; para ello hay que fijarse en la mencionada corbata negra, que es mucho más ancha y marcada en los machos que en las hembras. Se le puede observar en cualquier tipo de masa forestal.

El canto destaca por su tono metálico, siendo el reclamo más característico un repetitivo chi-chipán, onomatopeya por la que es conocido en muchas partes de España.

 Carbonero común hembra

Carbonero común macho

·      Carbonero garrapinos (Periparus ater)

Como su propio nombre indica, el carbonero garrapinos gusta de vivir en bosques de coníferas, preferentemente pinares. Si afinamos el oído, seguramente le detectaremos antes por su canto que a través de la vista, ya que entona una melodía repetitiva fácilmente reconocible, un güichu-güichu. Una vez que le tengamos localizado, seguramente mientras se cuelga del extremo de alguna rama fina para buscar alimento, veremos que mide unos 11,5 cm y tiene una envergadura de entre 17 y 21 cm. La cabeza y la garganta son de color negro, presentando las mejillas y la nuca color blanco. El dorso y las alas son de color gris azulado, con el pecho y el vientre color crema.

Carbonero garrapinos

·      Herrerillo común (Cyanistes caeruleus)

Es el párido más abundante y sin duda alguna, también el más colorido. La cabeza, la garganta, la nuca y las alas son de color azul, las mejillas de color blanco, el dorso de color verde y el pecho y el vientre de color amarillo con una pequeña línea longitudinal negra, que al contrario que en el carbonero común, no llega a unirse con la garganta. Mide 11,5 cm. y tiene una envergadura de entre 17,5 y 20 cm. Emite múltiples reclamos, siendo el más característico una estrofa compuesta por trinos cortos finalizados con una risa, tit-tit-tit-chuuar. Puede realizar estrofas similares a las del carbonero común, pero suenan más aflautadas y no tan metálicas.

Muestra preferencia por los bosques caducifolios, aunque también es frecuente en encinares y alcornocales y en parques y jardines. Puede ser más raro en bosques de coníferas monoespecíficos.

Herrerillo común

·      Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)

Este pajarillo es inconfundible, no por sus vistosos colores, sino por su pequeña cresta triangular y apuntada de plumas blancas y negras. La cabeza es de color gris claro con varias franjas negras, una de ellas le recorre todo el cuello a modo de collar. El dorso y las alas son de color pardo y el pecho y el vientre de color gris. Habita preferentemente en bosques de coníferas. Su canto es similar al del herrerillo común, pero repite la última nota, tit-tit-chuuar-chuuar.

Herrerillo capuchino

CONTROL DE PLAGAS

Estas especies de aves son de vital importancia para el ecosistema forestal, ya que debido a  su dieta insectívora, depredan sobre multitud de arañas e insectos (escarabajos, orugas de mariposas, moscas, pulgones y hormigas), los cuales en un momento dado, podrían convertirse en plagas para las especies de árboles y arbustos presentes en un determinado bosque. Un claro ejemplo es la depredación sobre las orugas de la temida procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), especie de polilla que causa cuantiosos daños en los pinares al alimentarse la oruga de las acículas de los pinos.

Carbonero común alimentándose 
de orugas de procesionaria del pino

Otra especie cada vez más abundante en los pinares y que puede generar graves daños al arbolado es una planta, el muérdago (Viscum album). Se trata de un semiparásito con un ciclo vital curioso, ya que necesita vivir a expensas de otras plantas y para ello requiere de la presencia de otras especies, como el zorzal charlo (Turdus viscivorus) que le ayuden a dispersar las semillas y a depositarlas en las ramas de los árboles a parasitar. Y es en ese proceso donde entran carboneros y herrerillos, ya que se alimentan de las semillas antes de que estas comiencen con el proceso de crecimiento a expensas del árbol parasitado.

COMO AYUDARLES

Favorecer su presencia es algo que beneficia a todos los integrantes del bosque y también, como es obvio, a los seres humanos, ya que un ecosistema forestal bien conservado nos proporciona múltiples beneficios. Es por ello que todos podemos poner de nuestra parte para ayudar a mejorar sus poblaciones.

Las cajas nido para paseriformes forestales se han utilizado históricamente como elementos de gestión forestal, ya que, en muchas plantaciones, se genera el problema de que todos los árboles suelen tener la misma edad y cuando el arbolado es joven no presenta oquedades donde las aves trogloditas puedan construir sus nidos. La falta de estas especies en el ecosistema forestal favorece la proliferación de especies de insectos que pueden dañar al arbolado, llegando en muchas ocasiones a producirse plagas de grandes dimensiones que causan graves perjuicios ambientales y económicos. Con la colocación de las cajas nido se habilita un espacio artificial donde estas aves puedan completar su ciclo reproductor, ayudando así a mejorar la salud del bosque.


Caja  nido en rama de roble

Hoy en día, las cajas nido se siguen usando para ese fin, ya sea en terrenos forestales, en parques y jardines o en nuestras casas. Con su colocación ayudamos a mejorar las poblaciones de estas pequeñas aves y por consiguiente cuidamos de las especies vegetales que nos rodean. Pero no solo ese puede ser el fin de las cajas nido, ya que se emplean como herramienta de investigación, puesto que permite a los científicos un acceso sencillo a los nidos de determinadas aves para poder realizar multitud de trabajos que ayudan a conocer mejor el comportamiento de estas aves. También pueden ser empleadas en el mundo de la educación ambiental, acercando la naturaleza a los más pequeños, animándoles a construir un hogar para las aves y a seguir de cerca, día a día, su evolución.


Caja nido ocupada por carbonero común


Caja nido de párido con 7 huevos en su interior

En la actualidad, existe una gran variedad de cajas nido en función de la especie que las vaya a ocupar; grandes o pequeñas, con el agujero de entrada acorde al tamaño del ave que la vaya a utilizar, con el frontal abierto o cerrado, de madera, de corcho, de fibrocemento, de cerámica… en definitiva, casi se puede decir que cada ave tiene predilección por una caja nido en concreto. Las de párido son cajas pequeñas, de unos 20 cm. de alto, 15 cm. de ancho y 15 cm. de profundidad, con un agujero frontal de 3 cm. de diámetro.

Medidas para fabricar una caja nido

Otra forma de ayudar a estas pequeñas aves es mediante comederos que les aporten un suplemento alimenticio cuando ellas más lo necesitan, en invierno, ya que estas aves inquietas y de metabolismo acelerado, necesitan comer constantemente para mantener el calor corporal, y con el frío, la lluvia y las nieves invernales, los insectos, arañas y frutos escasean. Hay multitud de modelos distintos de comederos de aves, y al igual que ocurre con las cajas nido, cada una prefiere unos tipos frente a otros. Algunos son muy fáciles de fabricar y se pueden emplear para ello elementos que tengamos por casa, como un tetra brik de leche, una red para guardar ajos o cebollas o un simple alambre.

Herrerillo capuchino en comedero

Herrerillo común en comedero


En verano, sin embargo, sus necesidades cambian, y les será de gran ayuda la instalación de un bebedero que les permita aliviar el calor y la sed, así como limpiarse el plumaje. Bastará con un recipiente de barro de poca profundidad y fácil acceso donde puedan beber con comodidad y sacudirse las plumas para refrescarse.

Carbonero común bebiendo agua


Texto: Ignacio Domingo
Fotografías: Ignacio Domingo y Luis Matarranz
Despiece caja nido: Luis Cabrejas
Videos: Ignacio Domingo y Ángel González







                                           










martes, 22 de mayo de 2018

SALIDA CON LA FUNDACIÓN BALIA POR LA INFANCIA


El pasado 5 de mayo Gloria, Victor, Santos y Miguel Angel en representación de SEO Segovia realizaron una actividad con los niñ@s de la Fundación Balia por la Infancia y sus familias. El objetivo de la actividad fue darles a conocer la riqueza cultural y medioambiental de la ciudad de Segovia y disfrutar del ocio saludable en familia.


 Partiendo de la Fuencisla, se realizaron dos rutas, para los mas pequeños se eligió el valle del Eresma. Gloria ha sido feliz con la compañía que ha tenido, que ha sido la mejor. Durante el paseo por la Alameda del Parral pudimos disfrutar de la familia de ánade real con 8 patitos! Eso es lo más grande visto en el mundo mundial! Y un pavo real que no nos ha hecho el espectáculo de la cola abierta. También una fiesta con baile en la alameda del Parral... y una araña terrorífica que no ha hecho nada... Hemos salvado a una abeja y hemos cantado el mantra del vencejo... Y mucho más!


El resto de niñ@s y familias realizaron la ruta circular que partiendo de la Fuencisla recorre el Valle del Clamores, puente la Estrella, Puerta de San Andrés, Muralla, Alcázar de Segovia, y bajada al valle del Eresma, Alameda del Parral y la Fuencisla.
Se hicieron dos  grupos que guiaron Santos, Victor y Miguel Angel expertos conocedores de las aves segovianas.

 Puerta de San Andrés

Disfrutamos de una fenomenal jornada de cultura y medioambiente donde l@s pequeños y grandes conocieron el precioso entorno de la ciudad de Segovia. 
Las especies vistas u oidas son: 
Cigüeña blanca, Buitre leonado, Águila calzada, Milano real, Cernícalo vulgar, Chova piquirroja, Grajilla, Urraca, Estornino negro, Paloma torcaz, Paloma bravia, Mirlo común, Ánade real, Verderón
Verdecillo, Jilguero, Gorrión chillón, Carbonero común, Herrerillo común, Chochin, Ruiseñor común, Ruiseñor bastardo, Curruca capirotada, Vencejo, Avión roquero, Petirrojo, Lavandera blanca,
lavandera cascadeña.

Lo más inhabitual el Cernícalo con una lagartija, volando y comiéndosela

Se pudo ver los primillas cortejando y posados bien cerca, a placer. Todo el mundo los pudo ver posados a través del telescopio.

En SEO Segovia nos sentimos muy orgullosos de haber colaborado con la Fundación Balia por la Infancia y haber puesto nuestro granito de arena en darles a conocer cosas nuevas e inculcarles el respeto por la naturaleza y a la vez disfrutar de ella.

Buen día, buenos oyentes y grupos heterogéneos como siempre pero con interés general y buen royo.

Muchas gracias a los monitores y coordinadora de la Fundación Balia por su amabilidad y por darnos la oportunidad de compartir nuestros conocimientos con los niñ@s y como no a Gloria, Victor, Santos y Miguel Angel por su extraordinario trabajo.

Hasta la próxima.

sábado, 28 de abril de 2018

VALLE DE TEJADILLA


Con 14 años realicé mis primeras visitas al Valle de Tejadilla. Por aquel entonces yo estudiaba 3º de la ESO y en la asignatura de Biología y Geología teníamos que hacer el conocido como “Trabajo de los 5 meses”. Se trataba de elegir un espacio natural próximo a la ciudad de Segovia y hacer un estudio ambiental del lugar, analizando su historia geológica, climatología, fauna y flora, tipos de suelos, caudal del río, contaminación, impactos ambientales, propuestas de mejora… En esos momentos, mis conocimientos sobre la fauna ibérica eran más bien escasos, desconociendo que era lo que me podría encontrar en ese entorno. Entre los recuerdos que aún conservo de esas salidas de campo con Alberto, Óscar y Luis, mis compañeros de aquel trabajo, está mi primer encuentro con un zorro, que al vernos salió corriendo sin mirar atrás y al que no quité el ojo hasta que se escondió entre los matorrales. Posteriormente, con los años, han sido múltiples las escapadas por el Valle, descubriendo su fauna y su flora, la cual en estas líneas voy a tratar de resumir, centrándome especialmente en las aves que allí habitan a lo largo del año.

Introducción de la formación geológica del valle

Antes de adentrarnos en el Valle de Tejadilla, conviene viajar en el tiempo hasta la afamada época de los dinosaurios, al Cretácico superior, hace 65 m.a.. Los restos fósiles que se encuentran en el valle y el estudio de las rocas, nos cuentan que por aquel entonces Segovia era un enclave costero de la Península, en la que solo emergían del agua las cadenas montañosas. En el valle se sucedían los flujos mareales, que junto con la desembocadura de los ríos, dejaban sedimentos que con el paso de los años se transformaron en las rocas calizas, dolomías, arenas y arcillas que conforman en la actualidad las paredes rocosas del Valle.


Posteriormente, ya en el Cuaternario, hace 1,6 m.a, las grandes cuencas fluviales provocan un gran proceso erosivo sobre las rocas sedimentarias, produciéndose el encajonamiento del arroyo, a la vez que se deposita gran cantidad de sedimentos en las llanuras de inundación, generando suelos fértiles donde actualmente se asienta gran parte de la vegetación arbórea y arbustiva del valle.


Excavaciones paleontológicas realizadas en algunas cuevas del Valle, como la cueva del búho, también nos aportan información muy interesante de la fauna presente en tiempos pretéritos. Hace 90.000 años, en el valle habitaban hienas de las cavernas (Crocuta crocuta spelaea), que cazaban a sus presas en los fondos de valle y/o en las zonas esteparias o bien se nutrían de los restos de las carroñas abandonados por los grandes depredadores de la época, como eran los leones de las cavernas (Panthera leo spelaea), leopardos (Panthera sp) o lobos (Canis lupus sp). Además de estos restos fósiles también se han encontrado restos de rinoceronte de pradera (Stephanorhinus hemitoechus).

Hábitats del Valle de Tejadilla


o     Cortados rocosos

Los cortados formados por rocas calizas y en menor medida, areniscas, se alzan imponentes en algunas zonas del valle. En las oquedades formadas por la acción erosiva del agua que se infiltra entre la roca, encuentran refugio y un lugar donde colocar sus nidos una gran variedad de aves; rapaces como el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) o el mochuelo europeo (Athene noctua), córvidos como el cuervo (Corvus corax), la corneja negra (Corvus corone), la grajilla (Corvus monedula) o la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax); los vistosos abejarucos (Merops apiaster), que excavan ayudándose de sus picos, galerías en la roca arenisca donde crían a sus polluelos. El gorrión chillón (Petronia petronia), el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) o la paloma bravía (Columba livia) también habitan estas paredes.


 Grajillas

 Abejaruco

 Cernícalo vulgar

Mochuelo europeo

o     Páramo

En el pedregoso páramo, ubicado en las zonas más elevadas del Valle, la vegetación natural formada por plantas herbáceas y matorrales rastreros de plantas aromáticas como el tomillo salsero (Thymus zygis) y la salvia (Salvia pratensis) ha sido desplazada en gran parte del terreno por cultivos de cereal de secano. En las primaveras lluviosas, resulta fácil observar, prestando atención, varias especies de orquídeas como Ophrys lutea y Ophrys sphegodes.


Estas zonas suelen ser frecuentadas por rebaños de ovejas y entre las aves se pueden observar alondra común (Alauda arvensis), cogujada común (Galerida cristata) y cogujada montesina (Galerida theklae). El plumaje de estos aláudidos, de colores marrones, pardos y ocres, les permite pasar desapercibidos cuando se encuentran en el suelo y dificulta en gran medida su observación así como distinguir unas especies de otras. La perdiz roja (Alectoris rufa) y la codorniz (Coturnix coturnix) también frecuentan los páramos del Valle de Tejadilla, pero al igual que pasa con los aláudidos, nos será más fácil oirlas que verlas. En los majanos dispersos por el páramo, encuentran refugio los conejos (Oryctolagus cuniculus) y se puede observar, oteando desde lo alto, collalba gris (Oenanthe oenanthe).

Cogujada común

En sus movimientos diarios en busca de alimento, es posible observar sobrevolando el páramo a las tres especies de buitres presentes en la provincia: buitre negro (Aegypius monachus), buitre leonado (Gyps fulvus) y alimoche (Neophron percnopterus), así como águila culebrera (Circaetus gallicus) buscando dar cuenta de las culebras de escalera (Rhinechis scalaris) y culebras bastardas (Malpolon monspessulanus) que habitan en este entorno. En las torretas de la luz y antiguos postes de teléfono que atraviesan el valle, podemos ver posado, al busardo ratonero (Buteo buteo), a la espera de que bajo sus pies se deje ver algún confiado ratón.

 Alimoche

 Buitre negro

Buitre leonado

o     Ecosistema fluvial de ribera

El arroyo Tejadilla atraviesa el Valle de Sureste a Noroeste a lo largo de 3,5 Km.. Ha sido sin duda el gran modelador del actual paisaje. En sus orillas crecen especies arbóreas como chopos (Populus sp.), sauces (Salix sp), olmos (Ulmus minor) y alisos (Alnus glutinosa) y gran cantidad de especies arbustivas, destacando la zarzamora (Rubus ulmifolius) que en muchas zonas impide por completo el acceso al cauce. La vegetación de ribera proporciona alimento y refugio a una gran cantidad de aves de pequeño y mediano tamaño, como el mirlo común (Turdus merula), pico picapinos (Dendrocopus major), pito real (Picus viridis), cuco (Cuculus canorus), oropéndola (Oriolus oriolus), paloma torcaz (Columba palumbus), curruca capirotada (Sylvia atricapilla), chochín (Troglodytes troglodytes), ruiseñor bastardo (Cettia cetti), ruiseñor común (Luscinia megarhynchos), petirrojo (Erithacus rubecula), herrerillo común (Cyanistes caeruleus), carbonero común (Parus major), escribano soteño (Emberiza cirlus), pinzón vulgar (Fringila coelebs), zarcero políglota (Hippolais polyglotta), verdecillo (Serinus serinus) y verderón común (Chloris chloris). Muchas de esas especies las descubriremos más fácilmente si sabemos distinguir sus hermosos y variados cantos, ya que por lo general se ocultan entre las hojas y las ramas de la vegetación y se mueven con gran velocidad, haciendo difícil captar su presencia con la vista.



Chochín

 Curruca capirotada

Zarcero políglota

En la lámina de agua, especialmente cuando el arroyo baja con más caudal, se puede observar con suerte garza real (Ardea cinerea) y alguna pareja de ánades reales (Anas platyrhynchos). En los árboles más altos instalan sus nidos rapaces como el milano real (Milvus milvus), milano negro (Milvus migrans), águila calzada (Aquila pennata), azor (Accipiter gentilis) o gavilán (Accipiter nisus).

 Milano real

Águila calzada

o     Laderas con arbustos y matorrales de medio y bajo porte

En algunos enclaves del valle, los cortados rocosos desaparecen dejando su paso a laderas donde aparecen de manera dispersa arbustos de medio y bajo porte como majuelos (Crataegus monogyna), rosales (Rosa canina), endrinos (Prunus spinosa), así como sabinas (Juniperus thurifera) provenientes de acertadas plantaciones realizadas en el pasado. 


En estas zonas de transición entre el río y el páramo, podemos encontrar alimentándose especies como la abubilla (Upupa epops), curruca carrasqueña (Sylvia cantillans), curruca zarcera (Sylvia communis), pardillo (Carduelis cannabinna), jilguero (Carduelis carduelis), alcaudón común (Lanius senator), escribano montesino (Emberiza cia) o el triguero (Miliaria calandra).

Curruca carrasqueña

 Jilguero

Triguero

 Alcaudón común

Esta variedad de hábitat hace que a lo largo del año se puedan ver en el Valle unas 70 especies diferentes de aves, entre residentes, invernantes, estivales y en paso, estando algunas de ellas amenazadas de extinción. Desde estas líneas animo a todos los segovianos amantes de la naturaleza a recorrer este precioso enclave que tenemos tan cerca y que para muchos es completamente desconocido, pero eso sí, siendo respetuosos con el medio ambiente, sin dañar su flora y su fauna para que sus importantes valores naturales se preserven para el disfrute de futuras generaciones.  

Bibliografía consultada:

Análisis de la situación ambiental del Valle de Tejadilla: Evolución geológica y paleontológica. Importancia ecológica y perspectiva de futuro. Plan de uso y gestión. Alfonso Arribas Herrera y Juan Antonio Rodriguez. Premios del IV concurso sobre el medio ambiente

jueves, 15 de marzo de 2018

PROYECTO DE CAJAS NIDO EN LA PROVINCIA DE SEGOVIA

INFORME TEMPORADA 2017-1018



1. INTRODUCCIÓN

Las cajas nido son una herramienta muy útil en la conservación de un ecosistema y el mantenimiento del equilibrio ecológico.
Por un lado, permiten el asentamiento de especies trogloditas en áreas abiertas en las cuales no podrían nidificar por sí solas ante la falta de manchas de bosque, linderos rocosos, ruinas, campanarios o palomares. Por otro lado, tienen un gran beneficio para el ser humano ya que pueden promover la presencia de aves rapaces que controlan la aparición de plagas, evitando graves daños económicos y sanitarios. Este es el caso de los cernícalos y las lechuzas que actúan como plaguicidas naturales contra las plagas de topillo campesino. El topillo campesino es un pequeño roedor cuyas poblaciones aumentan en gran número en periodos cíclicos, causando graves daños locales en los cultivos de cereal castellanos. Tradicionalmente, la Administración ha utilizado pesticidas para combatir las plagas de topillo; sin embargo, esta actuación conlleva el envenenamiento indirecto de otras especies, contaminación del suelo y de los acuíferos subterráneos. Una alternativa más amable con el medio ambiente es el control biológico de las plagas por parte de aves rapaces.
Además, las cajas nido son una oportunidad única para realizar actividades de sensibilización ambiental en la población local. Así, al revisar las cajas nido se puede conocer más de cerca la biología de ciertas especies de avifauna: cuándo están activas, cómo se reproducen o qué comen. Un mayor conocimiento de la biodiversidad que nos rodea promueve su respeto y conservación.

2. UBICACIÓN DE LAS CAJAS NIDO

El Grupo Local SEO-Segovia, gracias a la colaboración con el Ayuntamiento de Segovia, ha colocado 15 cajas nido para cernícalos y lechuzas en el término municipal de Segovia (ver Figura 1). Con el objetivo de aumentar la población de estas rapaces en zonas con un peligro potencial de aparición de plagas de topillo campesino.
Además, en el depósito de agua del barrio de Nueva Segovia se instalaron 30 cajas nido para vencejos y una caja nido para halcón peregrino.


Figura 1. Ubicación de las cajas nido en el municipio de Segovia.

3. RESULTADO DE LA REVISIÓN DE LA PRESENTE TEMPORADA

Los resultados encontrados tras la revisión de esta temporada muestran que 5 cajas nido han sido ocupadas durante el periodo reproductivo y 2 han sido ocupadas como refugio y/o comedero de las especies de estudio. A continuación se describe los resultados por zona. Para un mayor detalle ver ANEXO.

3.1 TORREDONDO

De las seis cajas nido colocadas en esta zona dos han sido ocupadas por lechuza durante la reproducción, ya que el interior de las cajas presenta una alta cantidad de material vegetal utilizado como nido así como egagrópilas de la especie en concreto (Figura 2). Además, otra caja ha sido utilizada como comedero y/o refugio de cernícalo
debido a la presencia de egagrópilas y un cadáver reciente de topillo campesino, probablemente almacenado como despensa (ver Figuras 4 y 5).

3.2 ZAMARRAMALA

De las dos cajas nido, una de ellas ha sido ocupada por lechuza durante la reproducción, ya que el interior de las cajas presenta una alta cantidad de material vegetal utilizado como nido así como egagrópilas de la especie en concreto.

3.3 FUENTEMILANOS:

Las dos cajas nido presentes en esta zona han sido utilizadas para la reproducción, una por lechuza y otra por cernícalo, debido a la gran cantidad de material vegetal encontrado dentro de las cajas y la presencia de egagrópilas.

3.4 MADRONA

De las cinco cajas colocadas en esta zona, ninguna ha sido ocupada durante el periodo reproductivo. Una caja ha sido utilizada como comedero y/o refugio de lechuza debido al alto número de egagrópilas encontradas en su base. Otras dos cajas nido han sido ocupadas como comedero y/o refugio de estornino al detectar indicios indirectos de la presencia de esta especie.


Figura 2. Restos de presas (roedores) encontrados en la base de una caja de lechuza.


Figura 3. Egagrópilas de córvidos.


Figura 4. Material encontrado en una caja nido de lechuza, junto al cadáver de un topillo.


Figura 5. Cadáver de topillo campesino encontrado en una caja nido de cernícalo.

3.5 SEGOVIA CAPITAL

Previa temporada de reproducción del año 2017 se han realizado diversas modificaciones a las 30 cajas de vencejo situadas en el depósito de agua del barrio de Nueva Segovia (Pirulí), con el objetivo de atraer a esta especie y facilitar la creación de una nueva colonia. Dichas actuaciones han consistido en:
1. Reducir el tamaño de entrada a las cajas nido a un tamaño más adecuado a la especie de estudio, y evitando la entrada de estorninos (ver Figura 6).
2. Acoplar una pieza circular en la base de las cajas nido para evitar que los huevos se muevan en el interior (ver Figura 6).
3. Colocar la fuente emisora del reclamo sonoro dentro de las cajas nido (en cajas alternas), con el objetivo de simular la presencia de parejas de vencejos dentro de las cajas nido.
A pesar de estas nuevas medidas, ninguna de las cajas nido presentes en el depósito de agua han sido ocupadas durante el periodo reproductivo.


Figura 6. Nuevas piezas en las cajas nido de vencejo.

ANEXO

OCUPACIÓN DE LAS CAJAS NIDO DE CERNÍCALO Y LECHUZA

TORREDONDO:

 Caja 1: Comedero y/o refugio de córvidos.
 Caja 2: Ocupada para reproducción de lechuza.
 Caja 3: Desocupada.
 Caja 4: Desocupada.
 Caja 5: Comedero y/o refugio de cernícalo. Se identifican egagrópilas de cernícalo y un cadáver de topillo campesino.
 Caja 6: Ocupada para reproducción de lechuza. También se identifican egagrópilas de córvidos lo que refleja su utilización como comedero y/o refugio en algún momento posterior al periodo reproductivo.

ZAMARRAMALA:

 Caja 7: Desocupada.
 Caja 8: Ocupada para reproducción de lechuza.

FUENTEMILANOS:

 Caja 9: Ocupada para reproducción de lechuza.
 Caja 10: Ocupada para reproducción de cernícalo. También se identifican egagrópilas de lechuza.

MADRONA:

 Caja 11: Comedero y/o refugio de estornino.
 Caja 12: Comedero y/o refugio de estornino.
 Caja 13: Desocupada.
 Caja 14: Desocupada.
 Caja 15: Comedero y/o refugio de lechuza.


sábado, 27 de enero de 2018

DÍA DE LOS HUMEDALES 2018


Con motivo de la celebración del Día Mundial de los Humedales, el Grupo Local de SEO-Segovia organizará el sábado 3 de febrero una visita a la Laguna de El Oso, en la provincia de Ávila. Nos reuniremos a las 8.30 de la mañana en el aparcamiento de San Pedro Abanto para partir todos juntos. La hora de vuelta es indefinida, a gusto de cada uno, pudiendo volver a Segovia para la hora de comer.

Grullas (Grus grus) en la Laguna de El Oso. Foto: Miguel Ángel García.
Visitaremos el nuevo Centro de Interpretación Lagunas de la Moraña y podremos disfrutar de una gran diversidad de aves esteparias, limícolas y acuáticas invernantes. Una salida apta para pequeños y mayores.

Es imprescindible llevar ropa adecuada y agua. El grupo local cuenta con guías de aves, tres prismáticos y dos telescopios para uso y disfrute de todos los asistentes.
Aquellos interesados deben apuntarse enviando un correo a: seo-segovia@seo.org
 
¡OS ESPERAMOS!