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sábado, 7 de marzo de 2015

DELTA DEL EBRO Y ALBUFERA DE VALENCIA



 
Delta del Ebro

 Albufera de Valencia

El Delta del Ebro y la Albufera de Valencia presumen de ser dos de los humedales más importantes de España. Ninguno destaca por ser ecosistemas bien conservados en su conjunto, más bien todo lo contrario, son un claro ejemplo de ecosistema antropizado, modificados enormemente por el hombre, en este caso. No es lo único en lo que coinciden, ya que los dos se encuentran incluidos en la lista RAMSAR de humedales de importancia internacional, los dos son Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y por tanto forman parte de la Red Natura 2000, los dos están declarados Parque Natural, los dos son humedales costeros mediterráneos y los dos acogen una cantidad de aves excepcional. En mi opinión, todo amante de las aves, tiene que dejarse ver por estos dos humedales al menos una vez en la vida. Yo he tenido la suerte de poder escaparme el último fin de semana de febrero para conocerlos en profundidad.

El Delta del Ebro, situado al sur de la provincia de Tarragona, es una inmensa superficie de tierra modelada por el río Ebro durante miles de años, depositando en la desembocadura los sedimentos que arrastra a lo largo de su recorrido. Es una extensión de tierra ganada al mar de manera natural, aprovechando la calma del Mediterráneo. En su mayoría los terrenos son aprovechados para el cultivo de arroz; un sin fin de canales artificiales recorre el interior del Delta con el objetivo final de inundar los terrenos cuando sea necesario para permitir el crecimiento del arroz. También hay zonas de lagunas, salinas y playas.

Durante el viaje, la mayoría de las tierras de cultivo aún estaban sin inundar, lo que hizo que las aves se concentraran en las lagunas costeras e interiores, permitiéndonos disfrutar de momentos irrepetibles. Garzas, calamones, flamencos y moritos se contaban por cientos en cada barrido del telescopio.

El primer sitio en el que estuvimos observando aves fue en el pueblo de Deltebre, ya que en un pequeño huerto de limones se estaba dejando ver un alcaudón pardo (Lanius cristatus), la primera cita para España de esta especie. Después de un rato buscándole, al final se dejó ver cazando de rama en rama por los diferentes limoneros dispersos en el huerto. Todo un señor “bimbo” ese alcaudón, que no sería el último del viaje.
 
 Alcaudón pardo (Lanius cristatus)
 
Durante el resto del día, visitamos distintos enclaves del humedal, como La Alfacada, La Isla de Buda, la Reserva Ornitológica de Riet Vell gestionada por SEO/BirdLife, la playa del Trabucador, la laguna de la Encañizada y la laguna de la Tancada. Las aves que pudimos observar en estas zonas fueron muchas y variadas, destacando los limícolas: chorlitejo grande (Charadrius hiaticula), chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), archibebe claro (Tringa nebularia), archibebe común (Tringa totanus), correlimos común (Calidris alpina), correlimos tridáctilo (Calidris alba), correlimos menudo (Calidris minuta), chorlito gris (Pluviales squatarola), vuelvepiedras (Arenaria interpres), andarríos grande (Tringa ochropus), andarríos chico (Actitis hypoleucos), zarapito real (Numenius arquata), avoceta (Recurvirostra abosetta), avefría (Vanellus vanellus), aguja colinegra (Limosa limosa) y agachadiza común (Gallinago gallinago). También disfrutamos con las distintas especies de gaviotas: reidora (Larus ridibundus), cabecinegra (Larus melanocephalus), picofina (Larus genei), de audouín (Larus audouinii) y patiamarilla (Larus cachinnans). Garza real (Ardea cinerea), garceta común (Egretta garzetta) y grande (Egretta alba), garcilla cangrejera (Aredeola ralloides) y bueyera (Bubulcus ibis), cormoranes (Phalacrocorax carbo), flamencos (Phoenicopterus ruber), moritos (Plegadis falcinellus) y calamones (Porphyrio porphyrio) se contaron por decenas en algunos lugares. Otras especies que se dejaron ver a lo largo del día fueron zampullín común (Tachybaptus ruficollis), ánade real (Anas platyrrhynchos), pato cuchara (Anas clypeata), aguilucho lagunero (Circus aeroginosus), lavandera blanca (Motacilla alba), escribano palustre (Emberiza schoeniclus), gallineta común (Gallinula chloropus), focha común (Fulica atra) y rascón (Rallus aquaticus). Un magnífico espectáculo para la vista.

 
Reserva ornitológica de Riet Vell

Laguna de La Encañizada

 
 La Tancada

    Correlimos común (Calidris alpina), correlimos tridáctilo (Calidris alba) y correlimos menudo (Calidris minuta)
 
 Gaviota de Audouín (Larus audouinii)

 Garceta grande (Egretta alba)

 Garceta común (Egretta garzetta)

Flamencos (Phoenicopterus ruber)

Calamón (Porphyrio porphyrio)

Al día siguiente, pusimos rumbo a la Albufera, haciendo una parada intermedia en el Estany de la Almenara, donde otro alcaudón inusual, en este caso el alcaudón isabel (Lanius isabellinus), se estaba dejando ver. Este costó menos encontrarle y se mostró muy confiado ante nuestra presencia. Pudimos disfrutar de su observación durante un buen tiempo, volando de rama en rama y capturando al vuelo pequeños insectos.


 Alcaudón isabel (Lanius isabellinus)

La Albufera de Valencia está situada al sur de la ciudad del Turia. En su día, hace miles de años, fue un golfo marino, pero con el tiempo, los sedimentos aportados por el mar Mediterráneo formaron un cordón dunar conocido como La Restinga que propició el cerramiento del golfo y su transformación con la ayuda del hombre, en un lago de agua dulce, ya que mediante un sistema de compuertas, se impide que el agua salada del mar acceda a la laguna. Los sedimentos que aportaron los ríos Turia y Júcar, ayudaron también a colmatar parte de ese gran golfo, y actualmente esos espacios son ocupados por extensos cultivos de arroz.

Una vez en la Albufera, y antes de degustar una típica paella valenciana, recorrimos los campos de arroz que rodean la laguna y pudimos observar concentraciones realmente altas de aves en los terrenos que ya tenían agua. Miles de moritos, gaviotas reidoras y garcetas comunes se concentraban en los campos de cultivo encharcados, acompañados por decenas de gaviotas sombrías (Larus fuscus) y de audouín, garcillas bueyeras, garcetas grandes, espátulas (Platalea leucorodia), cormoranes, ánades reales y avefrías entre otros.



Gran concentración de aves en los campos de arroz encharcados


Gaviota reidora (Larus ridibundus) en plumaje nupcial

Gaviota sombría (Larus fuscus) y gaviotas reidoras


Moritos (Plegadis falcinellus) y gaviotas reidoras 

Garcetas comunes

Después de la parada para comer y antes de que el sol pusiera fin al viaje, decidimos visitar uno de los diferentes Tancats que hay en la Albufera. Allí pudimos ver, entre otras muchas aves: andarríos bastardo (Tringa glareola), combatiente (Philomachus pugnax), pechiazul (Luscinia svecica), agachadiza común y los omnipresentes calamones.

Con la cabeza llena de pájaros, pusimos rumbo a casa con la satisfacción de haber vivido un fin de semana irrepetible en una magnífica compañía.
 



 





1 comentario:

Miguel Pascual Sacristán dijo...

Buena entrada Nacho. Un par de avistamientos de los que llevan a la gloria en el Big Year del Grupo SEO-Segovia.