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sábado, 17 de noviembre de 2012

ALIMENTACIÓN DEL BÚHO CHICO (Asio otus) EN AMBIENTES URBANOS

Búho chico (Asio otus)

INTRODUCCIÓN

El búho chico (Asio otus), además de ser el más silencioso y retraído de nuestros búhos, es uno de los peor conocidos. De hábitos estrictamente nocturnos y más bien forestales, se trata de una especie ampliamente repartida por nuestro territorio, aunque con desiguales densidades.

De aspecto estilizado y elegante, el plumaje críptico le permite mimetizarse con el boscoso medio que frecuenta. Presenta una cabeza redondeada y rematada por “orejas” que le sirven para descomponer su silueta e indicar excitación o miedo. En la cara destaca un ribete de plumas blancas en forma de “x” que enmarca el pico y los anaranjados ojos.

HÁBITAT

Aunque depende estrechamente de las formaciones boscosas para criar, el búho chico prefiere zonas con arbolado disperso, bosques-isla y sotos ribereños, y se instala junto a claros y linderos si se trata de un bosque muy extenso. Siente especial predilección por los pinares, asentándose incluso en los de repoblación.

ZONA DE ESTUDIO

Para el estudio, se ha seleccionado un núcleo urbano donde existe presencia de búho chico. En dicha localidad, el búho chico ha seleccionado una pequeña repoblación de pinos próxima a un parque y a edificios deportivos y de viviendas. 

Hábitat de Búho chico en la zona de estudio

ALIMENTACIÓN


El búho chico es un cazador estrictamente nocturno, capaz de dar caza, incluso en las peores condiciones de luz, a una gran variedad de pequeños y medianos vertebrados, desde pajarillos hasta gazapos, si bien su dieta básica, se centra en el consumo de micromamíferos (topillos, ratones de campo, ratas, etc.). Ocasionalmente puede predar sobre grandes insectos, reptiles y anfibios.

El estudio de la alimentación de la especie se ha realizado a través del análisis de egagrópilas recogidas en la localidad seleccionada.

Las egagrópilas son bolas formadas por restos de alimentos no digeridos que algunas aves regurgitan y expulsan por la boca. Normalmente contienen hueso y pelo, porque son elementos duros y difíciles de digerir por las aves.

Egagrópilas de búho chico

Egagrópila de búho chico

RESULTADOS DEL ANÁLISIS DE LAS EGAGRÓPILAS

En total, se han analizado 31 egagrópilas de búho chico. En dicho análisis, se ha prestado especial atención en los restos de cráneos y mandíbulas encontrados, puesto que la dentición permite identificar las distintas especies de micromamíferos presentes en un lugar determinado. Los resultados obtenidos son los siguientes:

 En el interior de las 31 egagrópilas recogidas, se han encontrado restos de 5 micrótidos (topillos), 17 múridos (ratones), 3 musarañas  y 9 aves de pequeño tamaño.

Picos, cráneos y mandíbulas encontrados en las egagrópilas

3 comentarios:

Miguel Pascual Sacristán dijo...

Que guapo. Precioso el trabajo y muy didáctica la explicación. Nosotros cogemos las egagropilas de un búho real para quedarnos los cráneos. Desde ahora fotografió y documento todo lo que saquemos.
Un saludo.

Abel Herrero dijo...

Un gran trabajo Nacho, muy interesante. Por lo que se ve, todo el tiempo dedicado a la limpieza de egagrópilas vale la pena.
Gracias por compartir esos resultados

Un saludo

LUIS dijo...

Muy interesante Nacho y muy didáctico.