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sábado, 22 de diciembre de 2012

Colémbolos, pequeños seres diminutos...

Como no sólo de aves vive el blog, hoy quería hablar de unos diminutos seres, los colémbolos. Hace tiempo me enviaron una foto hecha en los pinares de Valsaín por un amigo cuya curiosidad le hizo agachar el lomo lo suficiente como para percatarse que lo que veía en el suelo no era carbonilla de una hoguera ni un extraño hongo negruzco, sino que eran seres vivos que se movían y saltaban. Me envió la foto y me preguntó que qué era aquello y yo le dije.... ejem.... le dije: No tengo ni idea.... Menos mal que otro amigo, experto en plagas, me sacó de mi ignorancia. Así que para los que estéis como yo hace un tiempo, os presento a los, estrellas por un día, de algunos de nuestros bosques segovianos, en ocasiones tan numerosos que no tiene perdón decir que no los conocemos.
Los colémbolos son invertebrados artrópodos de 6 patas emparentados con los insectos sin llegar a serlo. Probablemente ostenten muchos records, como el de ser los ánimales más numerosos del globo y probablemente estén entre los bichos terrestres que alcanzan densidades más altas entre los seres vivos, llegando, en algunas especies a superar los 50000 individuos por metro cuadrado (que ya es estar apretado). Están presentes en todos los continentes y a día de hoy se descubren nuevas especies en cuevas o selvas. Hablar de colémbolos es hablar de casi 7900 especies por lo que algunas son tan diferentes de otras que enumerar rasgos comunes sería demasiado atrevido por mi parte. Sin embargo algo si que es particular de este orden y es la presencia de la furca, esto es, un apéndice que les ayuda a propulsarse en ocasiones a alturas inverosímiles para un bicho que no supera los 5 mm. Hablando en plata: saltan como demonios..
Los que aquí os muestro están presentes en bosques de roble melojo (quercus pyrenaica) y pino de Valsaín (pinus sylvestris). Si un día os dais cuenta de que el suelo está sucio con tonos negruzcos, probablemente sea una infestación de colémbolos que en ocasiones pueden llegar a constituir verdaderas plagas. Si os acercáis lo suficiente descubriréis con asombro cómo estos bichos grises de antenas segmentadas se apelotonan formando verdaderas colonias. Su alimentación es variada, desde micelios de hongos y sus esporas, hasta detritus, los hay que son vegetarianos y los hay incluso que se aprovechan de materia en descomposición.
Los colémbolos permanecen juntos y se comunican con feromonas y otras señales químicas como las de alarma, basta tocar las narices con un palito a algunos de ellos y se puede ver como, en muchas ocasiones, empiezan a saltar, además de los molestados, los que están también al lado y así en una especie de reacción en cadena que puede "durar" varios centímetros.
La reproducción de los colémbolos recuerda, salvando las distancias, a la de algunos anfibios urodelos, en cuanto que el macho, tras un cortejo más o menos elaborado, expulsa un espermatóforo viscoso que es recogido de inmediato por la hembra. Algunas especies son partenogenéticas, es decir, se desarrollan sin la concurrencia de los dos sexos, algo así como una reproducción asexual, comprobada también en algunos grupos faunísticos, como los anfibios. Buceando en el apasionante mundo de los colémbolos he podido descubrir que existe incluso el colémbolo de Valsaín (Protaphorura valsainensis) y que es en Otoño cuando podemos encontrar explosiones enormes de estos bichos.
Si después de esta pequeña introducción no estáis sorprendidos, una de dos o no tenéis sangre freak en vuestras venas o yo no he sabido captar vuestra atención.

Quizá lo mejor es dejar hablar al maestro.


 ¡¡Ya no hay disculpa para que los pajareros segovianos no hablemos de colémbolos!!

 Bibliografía:
 Estudio de la Variación Estacional de Colembofauna en suelos de alta montaña en la Sierra de Guadarrama (Madrid) M.J. Luciánez y J.C. Simón
 Catálogo de colémbolos ibéricos. Jordana,R., Arbea, J.I.; Ariño, A.H.
Wikipedia
 Ecología de los Colémbolos (Collembola, Insecta) edáficos del encinar montano del Montseny (Barcelona) F. Mateos

4 comentarios:

Abel Herrero dijo...

Honorio, una entrada muy didáctica sobre esos otros seres. Llama mucho la atención las "manchas" que forman en el bosque. Si pudiesemos saltar sobre la torre Eiffel...

Un saludo

Nacho dijo...

Que bien contar con la sabiduría de Honorio en este blog!! Vaya "salto" de calidad que ha dado, jajajaja

Yo la primera vez que los vi flipé, porque como bien decís, parece una mancha en el suelo, y cuando te acercas alucinas porque la mancha se mueve y salta. A mi me llama la atención como, cuando la gran mayoría de los insectos y demás invertebrados edáficos están en diapausa o aletargados, estos sin embargo, aparecen en grandes grupos y con lo pequeños que son, no se congelan; seguro que la sustancia de la que habla el documental tiene algo que ver, seguro que es anticongelante!


Nacho dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rosa dijo...

Fantástica entrada! Me ha gustado mucho conocer a los colémbolos.Y el video también es genial. Honorio, gracias por compartirlo.