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martes, 22 de mayo de 2012

COMEDERO PARA AVES

El otoño pasado, concretamente a principios de octubre, puse un comedero para aves en el patio del trabajo, para facilitar la vida en el duro invierno a los pajaritos que viven por la zona. De la construcción del comedero se encargaron mi padre y mi hermano, unos auténticos manitas para estas cosas. Existen muchos modelos distintos de comederos; yo en el mío Decidí poner techo para preservar la comida de la lluvia, aunque colocarle debajo del alero del tejado también ayuda bastante.


Comedero

Para ver que comida suministrar existen muchos documentos, uno de ellos en la página web de SEO, y también depende de que pájaros vengan a alimentarse. Yo les he estado alimentando con moscas, pipas, pan duro, copos de avena, galletas y cacahuetes (que es sin duda alguna lo que más les gusta). Al principio no se ve ningún resultado, porque los animales tardan como una semana más o menos en detectar la comida y comprobar que es seguro. Después es un no parar. Yo les daba de comer una vez al día, por las mañanas pronto; crear una rutina es importante para que los pájaros no se vuelvan locos con los horarios y además, ellos mismos terminan pidiéndote que les des de comer; un herrerillo capuchino fue el pionero, y por las mañanas cantaba como un loco pidiéndome comida.
Herrerillo capuchino

Además de permitirte observar algunas aves muy de cerca y poder hacerlas fotos, también permite observar sus comportamientos y la jerarquía que hay establecida entre ellos. Yo he comprobado como el trepador azul domina sobre el resto; cuando llegaban, todos los demás les dejaban comer, y solo cuando se iban, entraba el resto. Es el jefe de los paseriformes forestales.
Trepador azul

Durante el invierno aparecía también un carbonero común muy tímido y que comía bastante poco, con cualquier cosita se conformaba y al final se dejaron ver unos herrerillos comunes bastante glotones.

Herrerillo común

También era interesante comprobar cómo los pinzones seguían en todo momento los movimientos de los trepadores. El pinzón nunca subió a comer a la bandeja, pero sí que se daba sus buenos paseos por el suelo esperando que los trepadores dejaran caer algo de comida. La lavandera cascadeña también andaba al acecho de vez en cuando.
A finales de abril dejé de aportar comida, no de golpe, sino de manera paulatina a lo largo del mes, para no causarles ningún shock. Ahora toca esperar a ver si ocupan las cajas nido colocadas en los alrededores. Os recomiendo a todos que si podéis colocar un comedero en vuestro patio o jardín lo hagáis, porque es una experiencia muy gratificante.

2 comentarios:

EDUARDO28 dijo...

que chulada Nacho, enhorabuena por ese comedero y esas fotos!

saludos,

eduardo garcía

elcamperoinquieto.com dijo...

Muy buena labor ,felicidades!
Saludos camperos!